El Viaje del héroe: escribe una novela en 12 pasos

El Viaje del héroe funciona. Si no me crees, pregúntale a los guionistas de Hollywood. La mayoría de las películas más taquilleras de la historia lo utilizan. De hecho, durante un tiempo el furor era tal que las grandes productoras no aceptaban un guion si no usaba esta estructura. Así que, siento decirte que salvo que hayas vivido bajo una roca durante toda tu vida, has sido bombardeado por esta estructura desde tu más tierna infancia.

Si tienes una novela escrita es posible que hayas copiado la estructura del Viaje del héroe de forma inconsciente. Al menos parcialmente. Como ya dije en mi entrada sobre cómo estructurar una novela en tres actos, creo que es importante conocer estas estructuras, vayas o no a utilizarlas. ¿Por qué? Para, como mínimo, saber identificar los momentos en los que tu mente ponga el piloto automático y recurre a ellas.

El Viaje del héroe es una estructura narrativa que lleva a nuestro personaje, que ha sido obligado a abandonar la comodidad de su rutina, a enfrentarse a una situación a la que hasta entonces no estaba preparado. Si consigue superar esta adversidad, el protagonista recibirá como recompensa un objeto o una lección que le permitirá que su vida vuelva a la normalidad. Esta lección le permitirá, además, vivirla de una forma más feliz y satisfactoria que antes de que realizase su viaje.

Esta estructura puede verse en clásicos como El señor de los anillos, Star Wars e incluso Cuento de navidad, así como en Coco, y muchas otras películas de Disney. Fue identificada por Joseph Campbell, un mitólogo  que encontró un esquema recurrente en mitos de todo el mundo.

Más adelante, esta estructura fue adaptada por un autor llamado Cristopher Vogler, que elaboró una guía de siete páginas. Años más tarde, ampliaría esta guia hasta crear El viaje del escritor. A continuación, te facilito la estructura de varios autores:

  1. El mundo ordinario
  2. La llamada de la aventura
  3. El rechazo de la llamada
  4. El encuentro con el mentor
  5. La travesía del primer umbral
  6. Las pruebas, los aliados y los enemigos
  7. La aproximación a la caverna más profunda
  8. La odisea (el calvario)
  9. La recompensa
  10. El camino de regreso
  11. La resurrección
  12. El retorno con el elixir
  1. La partida
    1. La llamada de la aventura
    2. La negativa al llamado
    3. La ayuda sobrenatural
    4. El cruce del primer umbral
    5. El vientre de la ballena
  2. La iniciación
    1. El camino de las pruebas
    2. El encuentro con la diosa
    3. La mujer como tentación
    4. La reconciliación con el padre
    5. Apoteosis
    6. La gracia última
  3. El regreso
    1. La negativa al regreso
    2. La huida mágica
    3. El rescate del mundo exterior
    4. El cruce del umbral del regreso
    5. La posesión de los dos mundos
    6. La libertad para vivir.

De las estructuras que aparecen aquí arriba, me voy a centrar en la de Cristopher Vogler, dado que fue realizada teniendo en cuenta las necesidades de un escritor. La de Campbell, aunque muy interesante, está más enfocada al ámbito de la mitología.

Antes de empezar, no obstante, quiero aseguraos que el Viaje del Héroe puede utilizarse en cualquier tipo de historia. A lo largo de la siguiente entrada, voy a demostrártelo, acompañando cada etapa de ejemplos que te ayuden a entenderlo mejor.

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Las doce etapas del Viaje del Héroe, según Cristopher Vogler

Primera etapa: El mundo ordinario

En la inmensa mayoría de las historias que se basan en El Viaje del Héroe puede distinguirse la existencia de dos mundos: el mundo ordinario y el mundo especial. En algunas obras, esta división es literal, aunque en otras puede ser más bien simbólica.

Por ejemplo, en la película de Coco, el pueblo del protagonista sería el mundo ordinario, y el mundo de los muertos el especial. En Enredados, la torre donde vive Rapunzel sería el mundo ordinario y todo lo que hay más allá de esta, el mundo especial. Y en una comedia romántica, el mundo ordinario podría ser la amistad entre el protagonista y su interés romántico. ¿Y el mundo especial? La posibilidad de entrar en una relación sentimental con los riesgos que ello conlleva.

Independientemente del tipo de historia que quieras contar, el mundo ordinario y el especial siempre aluden a dos realidades opuestas. El mundo ordinario representa lo conocido, lo cómodo y lo seguro. En resumidas cuentas, una vida sin complicaciones. El mundo especial, en cambio, representa la idea de lo desconocido. Un lugar que entraña ciertos peligros, donde no se posee el control y en el que, por tanto, pueden suceder cosas extraordinarias.

¿Debería añadir un prólogo a mi novela?

No es algo necesario, aunque sí es una estrategia habitual y recomendable. El Episodio IV de Star Wars, por ejemplo, empieza con el asalto de Darth Vader a un buque rebelde. Y Harry Potter y la piedra filosofal empieza con la entrega del protagonista a la familia Dursley.

Lo que buscan los prólogos en casi todas las historias que los utilizan, es dar un mayor interés a las primeras páginas de la novela y atrapar al lector desde el primer momento. Es habitual romper el orden cronológico del libro en esta historia, ya sea utilizando flashbacks o incorporando una escena cercana al final de una novela. También es posible, no obstante, irse más hacia delante en el futuro, como sucede en el caso de Marina (de Carlos Ruiz Zafón). En esta novela el protagonista, quince años después de los eventos del libro, recuerda el tiempo que pasó con ella.

En una historia, el prólogo suele cumplir alguna de las siguientes funciones:

  • Permite al lector echar un vistazo al mundo especial. Un buen ejemplo es Harry Potter y la piedra filosofal.
  • Introduce el conflicto de la historia y, de haberlo, puede introducir al antagonista. Muchas novelas y series policiacas, por ejemplo, empiezan mostrando el delito a resolver antes de centrar la atención en el investigador que llevará el caso. 
  • Plantea preguntas relacionadas con el misterio central de la novela.
  • Introduce al protagonista, a otros personajes, así como el mundo en el que vive.
Debido a su importancia en una historia, es habitual que el prólogo sea uno de los últimos capítulos que cierres durante la revisión de tu novela. Es importante que sean breves, concisos y directos. También es importante asegurarse de que no revelan más información de la necesaria.

Quién es el Héroe, qué rasgos debería tener, y qué es eso de que viaja

El Héroe es, en el 99% de los casos, el protagonista de la historia. Dicho de un modo más general, el Héroe sería el pobre infeliz al que le toca pasar por las doce etapas que constituyen esta estructura. En algunos casos, como en Los Vengadores: Infinity War, el manto del Héroe puede recaer sobre un personaje diferente al protagonista. En esta película, es Thanos quien pasa por las doce etapas que hemos visto más arriba.

El objetivo de los hermanos Russo, al tratarlo como al Héroe, era humanizar a este personaje y conseguir que, pese a la demencia de su plan, la audiencia pudiera empatizar con él. Y, dado el éxito que ha tenido este personaje, creo que lo han conseguido.

Los arquetipos del Viaje del Héroe

En el Viaje del Héroe, los arquetipos hacen referencia a conceptos y funciones en la historia, no a estereotipos que aglutinan una serie de rasgos muy marcados. Un personaje puede adoptar más de un arquetipo a lo largo de la historia. Un arquetipo no debe definir la personalidad de tus personajes.

El Viaje del héroe está construido de forma que resulta sencillo que tu audiencia empatice con el personaje que asume este arquetipo. No obstante, eso no significa que sea un proceso automático. Para crear una buena historia tu Héroe necesita una serie de características que lo hagan atractivo para tu lector. En mi entrada sobre cómo planificar personajes, te explico qué tres elementos considero claves para crear un buen personaje: un trasfondo, un deseo u objetivo, y un conflicto interno.

Así que siéntate, piénsalos y vuélcalos en tu libreta o un ordenador. Una vez tengas claro estos tres elementos, te resultará mucho más sencillo estructurar las otras once etapas.

Segunda etapa: La llamada de la aventura

En algún momento de la historia, que no deberías retrasar demasiado, debería suceder algo que le ofreciese al Héroe la oportunidad de abandonar esa rutina en la que está viviendo al principio de la historia. Puede tratarse de un droide que dice «Obi Wan, eres mi única esperanza», de una carta traída por una lechuza, o de la llegada de un anciano con sombrero de pico. Pero también puede ser la oferta de un ascenso, o una reducción de plantilla que deja en el paro al protagonista.

La llamada de la aventura se trata, por tanto, de una posibilidad de cambio. A menudo, esta posibilidad se presenta de la mano de una persona, que asume el arquetipo o rol del Heraldo o Mensajero, pero puede asumir muchas otras formas. Incluso es posible que a un personaje se le ofrezca más de una llamada, y que deba elegir una de las opciones que se le presentan. 

O que no tenga alternativa. Los miembros de una tribu que vive en una tierra azotada por la sequía podrían, por ejemplo, verse obligados a seguir al Heraldo que habla de tierras más fértiles para no morir de hambre.

Tercera etapa: El rechazo de la llamada

Seamos sinceros. Los seres humanos somos bastante comodones. A la mayoría, la posibilidad del cambio nos inquieta a un nivel subconsciente. La tercera etapa, que recibe el nombre del rechazo de la llamada, se basa en estos miedos tan comunes y sirve para humanizar al protagonista.

Por supuesto, no todos los héroes tienen por qué rechazar la llamada. Algunos abrazan esta oportunidad de cambio con los brazos abiertos y aceptarán la llamada de la aventura de forma inmediata. Incluso estos héroes pueden, no obstante, verse sometidos a una presión externa que provoque este rechazo inicial. En Harry Potter los Dursley son quienes se niegan a entregarle a Harry la carta de Hogwarts.

Para que la historia pueda avanzar, es necesario que el Héroe acepte una llamada más tarde o más temprano. En caso contrario, difícilmente va a haber historia. Una estrategia habitual para garantizar que el protagonista acaba pasando a la siguiente etapa, es incluir una consecuencia a este rechazo. En el Episodio IV de Star Wars, se trata de la muerte de los tíos de Luke.

Sin embargo, el entusiasmo no siempre es bueno. Del mismo modo que retrasar la llamada demasiado puede traer consecuencias, lanzarse sin preparación a la aventura puede acarrear sus propios problemas. En algunas ocasiones rechazar la llamada puede ser la opción correcta, al menos en primer momento.

Un joven campesino, por ejemplo, que quiera vengar la muerte de sus padres a manos de un caballero lo tendrá difícil si viaja en burro y armado con una hoz. En caso de esperar, no obstante, podría descubrir que el viejo juglar que recorre los alrededores fue, en su día, uno de los mejores maestros espadachines de todo el reino. Una vez tenga a este anciano de aliado, sus posibilidades de éxito serán mucho mayores.

También es posible que el Héroe pueda recibir más de una llamada. En Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, Edmund recibe dos llamadas diferentes. Por una parte, se encuentra con la Bruja Blanca, que le ofrece convertirse en su sucesor si le lleva a sus hermanos a su Palacio. Por otra, el Señor Castor les habla de Aslan y les dice que deben reunirse con él.

Cuarta etapa: El encuentro con el mentor

En muchas historias, el héroe necesita una pequeña ayuda externa para conseguir salir del bloqueo de la fase anterior y poder iniciar su aventura. Para conseguirlo requiere de la ayuda del Mentor o Maestro.

Del mismo modo que en ocasiones rechazar una llamada a la aventura, por lo menos en principio, puede ser positivo, el Mentor también puede desear hacer daño al héroe o llevarle por mal camino. En Las escalofriantes aventuras de Sabrina (El mundo oculto de Sabrina en latinoamérica), por ejemplo, el arquetipo del Mentor recae sobre la profesora Wardwell. Esta agradable mujer, no obstante, es suplantada por una entidad maligna que sirve al Señor Oscuro en el primer episodio. Durante varios capítulos manipula a la protagonista y sus amigos en incontables ocasiones.

Lo más habitual es que el Mentor y el Héroe se conozcan de antemano o tengan algún tipo de relación, ya que esto facilita la confianza entre ambos personajes.

Después de conocerse, el Mentor debe guiar al Héroe en la dirección correcta y darle las herramientas necesarias para adentrarse en el mundo especial. Si este personaje va a acompañar a nuestro protagonista durante parte de la historia o a desaparecer al final de esta etapa, es cosa tuya. Es importante, no obstante, que tengas en cuenta que para que el héroe crezca como personaje de forma satisfactoria, es necesario que el mentor desaparezca en algún momento del segundo acto.

Quinta etapa: La travesía del primer umbral

Si tomamos como referencia la estructura básica de una novela o guion cinematográfico (que es compatible y complementaria al Viaje del héroe), la travesía del primer umbral se correspondería con el primer punto de giro, que une la introducción de una historia con el Nudo.

En esta etapa tiene lugar la consecuencia que habíamos mencionado en el rechazo de la llamada. Se trata de un suceso que obliga a nuestro personaje a tomar una decisión. En el caso de Harry Potter y la piedra filosofal, es la llegada de Hagrid. Para una persona que está enamorada de alguien de su trabajo, puede ser la oferta de un traslado a una sucursal en la otra punta de la ciudad. O, en el caso de la tribu que vive en un área en sequía puede ser la noticia de que sus habitantes no van a sobrevivir el próximo invierno.

Una vez el Héroe asume esta consecuencia, si es que crees necesario incluirla, llega el momento de tomar una decisión. Aunque es posible que haya circunstancias externas que le influencien es importante que el Héroe tome la decisión por sí mismo y demuestre su determinación para lanzarse a la aventura.

En la historia sobre la tribu que he usado de ejemplo, el grupo de exploradores podría verse obligado a atravesar un cañón más allá del cual se extiende lo desconocido. Y en el romance de oficina, aunque el traslado coloca al Héroe entre la espada y la pared, de nada sirve si no reune el valor de pedirle a su interés romántico salir a tomar algo.

El guardián del umbral

El guardián del umbral es una figura recurrente en esta etapa del Viaje del Héroe. Se trata de un personaje (aunque puede ser otra circunstancia) que pone a prueba de forma directa la determinación del protagonista y, de algún modo, comprueba que el personaje es digno de adentrarse en el mundo especial.

En la primera novela de Harry Potter, por ejemplo, el guardián del umbral no está representado por una persona, sino por la escena en la que Harry va a ver al señor Ollivander para comprar su varita. Como bien dicen: «la varita escoge al mago, y no viceversa». Por mucho que Harry quiera formar parte del mundo mágico, sin varita le habría sido imposible ir a Hogwarts.

En la historia de la tribu, el guardián del umbral podría tratarse de una tribu vecina a la que los exploradores tienen que demostrar que no tienen malas intenciones. Esta tribu, que en principio asumió el papel de guardián del umbral, podría convertirse en aliado de los exploradores después de que demuestren su honestidad. En Enredados se da esta circunstancia, ya que los maleantes de la taberna del Patito Frito (o Modosito en latinoamérica), que hacen de guardianes del umbral, se convierten en aliados de Rapunzel.

Otra opción, es que el guardían del umbral sea el propio Mentor, que pone al Héroe a prueba.

Sexta etapa: Las pruebas, los aliados y los enemigos

El Héroe se encuentra en el mundo especial, donde conocerá gente y sufrirá todo tipo de peripecias antes de poder reclamar su recompensa.

El primer paso para cualquier Héroe que se precie es comprender las normas que rigen el mundo especial. Si el Mentor viaja con él, puede facilitarle información o continuar su adiestramiento y, en caso contrario, quizás le haya dado instrucciones para hacerle el viaje más fácil. También es el momento idóneo para que el personaje se cruce con personajes que pertenecen a este mundo especial, que podrían ayudarles o causarle problemas más adelante.

En el caso del romance de oficina que he utilizado de ejemplo, esta sexta etapa podría estar representada con la primera cita. El Héroe podría descubrir que la persona de la que se ha enamorado es bastante diferente de lo que creía y tendría que aprender a tratarla en este nuevo contexto. Como enemigo, podrías introducir otra persona que comparta su interés. Y, como aliado, un camarero que auxiliará al Héroe y le ayudará a deshacerse de este rival cuando aparezca en la cena.

Al igual que en el resto de etapas, tú decides su extensión. Depende de la longitud y del tipo de historia. En El señor de los anillos, por ejemplo, esta etapa ocupa todo lo que sucede (al menos a Frodo), desde que se forma la comunidad y parten de Rivendel hasta que llegan a los alrededores de Minas Morgul. En otras obras, en cambio, puede durar una escena.

Séptima etapa: La aproximación a la caverna más profunda

Una historia suele estar definida por dos o tres momentos de especial impacto: el primer punto de giro (el cruce del primer umbral), el punto medio (también conocido como crisis) y finalmente el segundo punto de giro (el clímax o resolución de dicha crisis).

El punto medio o crisis, como veremos más adelante, está situado en la octava etapa del Viaje del héroe. Por tanto, la aproximación a la caverna más profunda es la cadena de acontecimientos que lleva al Héroe a sufrir esta crisis.

En muchas historias, esta aproximación puede ser literal. Entrar en la base o los cuarteles del enemigo es bastante habitual en las historias de aventuras y de espías. En Indiana Jones y el arca perdida, por ejemplo, el Héroe se adentra en la zona donde los nazi están excavando para conseguir el arca. Y en el Episodio IV de Star Wars, el grupo protagonista se infiltra en la Estrella de la Muerte para encontrar a Leia y obtener los planos.

A continuación, voy a explicar en mayor profundidad cómo se desarolla esta etapa en El señor de los anillos, ya que me parece un ejemplo muy bueno.

La aproximación a la caverna de Ella-Laraña

Después de haber pasado por Osgiliath y sufrir todo tipo de problemas Frodo, Sam y Gollum llegan a Minas Morgul. Según este último, allí hay una entrada secreta que les llevará hasta Mordor. Durante las últimas páginas, se ve una tensión creciente entre Sam y Gollum, que ya hemos visto explotar en ocasiones anteriores.

Sin embargo, Frodo no ve motivos para desconfiar de Gollum. Durante el ascenso por la escalera secreta, mientras Sam y el propio Frodo están durmiendo, esta extraña criatura llena de migas de pan la capa del primero y tira las provisiones restantes por el acantilado. Al despertarse y ver lo sucedido, Sam amenaza con matar a Gollum, pero se ve sobrepasado cuando Frodo desconfía de él y le pide que dé media vuelta y se marche.

De este modo, Frodo se adentra en la caverna de Ella-Laraña solo con Gollum, que planea utilizarla para deshacerse del hobbit y recuperar el anillo. Al deshacerse de Sam, Frodo ha cometido un error que desencadenará la siguiente etapa, conocida como la odisea o el calvario.

Algunos acontecimientos habituales en esta etapa del Viaje del Héroe

A menudo, se utiliza esta fase para dar un respiro al grupo protagonista antes de la crisis. En una novela de fantasía o aventuras, el grupo podría sentarse entorno a una hoguera, beber y contar anécdotas. Si hay rencores o hay algo que un personaje quiera decirle a otro, es el momento de hacerlo. Si el Mentor aún acompaña al Héroe, puede darle un último consejo.

Y si hay dos amantes, es habitual que pase algo que fortalezca el vínculo emocional entre ambos. Puede ser un encuentro sexual, a lo Hollywood. Pero también otra cosa que no les haga sudar tanto, como una promesa, confidencia…

Una vez dejas atrás este momento de calma y reflexión, llega el momento de adentrarse en la caverna propiamente dicho. Algunos acontecimientos recurrentes que conectan ambas etapas son los siguientes:

  • El Héroe se presenta sin la preparación necesaria ante el antagonista, lo cual le condena al fracaso. En Star Wars: el Imperio contraataca Luke abandona su entrenamiento antes de ser lo bastante fuerte como para vencer a Darth Vader.
  • Ha depositado su confianza en la persona equivocada, como Frodo, y, sin saberlo, se dirige a una trampa.
  • El Héroe no ha superado el defecto o carencia en el que se basa su conflicto interno, o no posee el conocimiento necesario para seguir adelante. En una novela romántica, su incapacidad para entender de verdad a la persona amada puede desencadenar una ruptura, por ejemplo.

Octava etapa: La odisea (o el calvario)

Como adelanté en la etapa anterior, esta es la etapa donde tiene lugar el punto medio, también conocido como la crisis de la historia. Es habitual que aparezca otro guardián del umbral en el paso de la séptima etapa a esta.

En Harry Potter y la piedra filosofal Harry, Ron y Hermione deben cruzarse con Fluffy, el perro guardián de tres cabezas, antes de poder adentrarse en la zona donde se esconde la piedra filosofal. Durante toda la novela, este área ha estado llena de misterio. Constituye, por tanto, el núcleo del mundo especial. Del mismo modo, la Cámara Secreta y la mansión encantada a las afueras de Hogsmeade constituyen el núcleo del mundo especial e la segunda y tercera novela respectivamente. 

El simbolismo más habitual de esta etapa, es la idea de la muerte y la resurrección. Lo cual puede ser literal, casi literal, o metafórico.

  • Literal: La sexta temporada de Juego de Tronos termina con la muerte de Jon Nieve y la séptima temporada empieza con su resurrección. En el Kingdom Hearts original, Sora se sacrifica para devolverle el corazón a Kairi, que le resucita después de una secuencia en la que controlamos al sincorazón del protagonista.
  • Casi literal: Todas esas escenas donde un personaje casi se despeña, o le disparan y la bala impacta en su petaca, una biblia o un reloj de bolsillo. También cuando Starlord está a punto de morir en el espacio después de quitarse su máscara para salvar a Gamora en Guardianes de la Galaxia.
  • Metafórica: El personaje supera su mayor temor o se sobrepone al defecto en el que se basa su conflicto interno. El «viejo» Héroe desaparece y es sustituida por una versión mejorada y más completa de sí mismo.

La muerte del Mentor

El Mentor no puede acompañar al Héroe durante todo el viaje. Eso es así. En algún momento, deberá sobreponerse a la adversidad sin su ayuda y probar su valía a sí mismo y al lector. Si tu historia tiene una figura que pertenezca a este arquetipo, es importante saber cuándo debe adquirir un segundo plano o desaparecer de la historia.

Si no lo haces, existe la posibilidad de que los éxitos del Héroe no parezcan propios ni merecidos o de que el lector desplace la culpabilidad de sus fracasos a esta figura. Y, para bien o para mal, la responsabilidad de lo que sucede durante la aventura debe recaer sobre el Héroe.

Existen muchas alternativas a la hora de alejar la atención del Mentor. En El Señor de los Anillos, Frodo y Sam se ven obligados a realizar buena parte de su viaje sin la compañía de Gandalf y el resto de la comunidad. En Harry Potter, J.K. Rowling encuentra una excusa en casi todos los libros para que Dumbledore deje Hogwarts en el peor momento posible. Y, en el Episodio IV de Star Wars, Obi Wan se sacrifica para impedir que Darth Vader capture al resto del grupo.

En los casos en los que muere el Mentor, la resurrección no suele ser literal. A menudo, no obstante, alguna de las lecciones que ha impartido al Héroe puede ser clave para resolver el conflicto.

La importancia del conflicto interno

Los protagonistas planos, sin defectos, problemas y conflictos con los que pueda empatizar de algún modo el lector no suelen triunfar demasiado hoy en día.

La Odisea es el momento de que el personaje crezca, demuestre que el viaje le ha cambiado y que puede ser mejor. Es el momento de que un personaje cobarde como el León de El Mago de Oz demuestre su valor, o de que un personaje egoísta y pícaro, como Flynn Rider en Enredados, demuestre su deseo de llevar una vida honrada.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta etapa abarca lo que consideramos el punto medio de la historia. Dicho de otro modo, todavía nos queda mucho por delante. Este es el momento de demostrar que el personaje puede cambiar y que está avanzando en la dirección correcta. No obstante, todavía existe la posibilidad de que el personaje, en lo que queda de novela, vuelva a adoptar viejas costumbres.

En Guardianes de la Galaxia, como ya he dicho anteriormente, Starlord demuestra su deseo de establecer un vínculo emocional real con otras personas al salvar a Gamora. No obstante, la prueba real de que ha cambiado llega cuando decide sacrificar su vida para volver a sellar la gema del poder en el Orbe.

Del mismo modo, en Enredados, la prueba final de que Flynn Rider ha cambiado llega cuando decide sacrificar su vida y cortar con un pedazo de cristal el pelo de Rapunzel, anteponiendo el bienestar de la protagonista a su propia vida.

Novena etapa: La recompensa

Ya ha pasado el que podemos considerar el punto más bajo de la novela, el momento en el que parece que el Héroe va a fracasar y que no queda esperanza. Lo habitual, después de esta escena de tensión, es que el personaje reciba algún tipo de «premio» por los riesgos que ha asumido y el sacrificio que ha cometido.

Esta recompensa, como tantas cosas en el Viaje del Héroe, no está estrictamente limitada a algo material. Sí, me repito mucho. Tal vez el protagonista haya obtenido un nuevo aliado durante la etapa anterior. También es posible, que a consecuencia de la crisis él haya aprendido una lección importante que le ayudará a resolver el conflicto en el futuro.

Volvamos a la historia romántica, que ya hace dos o tres etapas que no aparece. Veamos como podrían quedar estas tres etapas:

  • Aproximación a la caverna más profunda: el protagonista ha empezado a salir con su interés romántico. No obstante, empieza a ver cosas en su nueva pareja que no le gustan. Se calla, o intenta que la otra parte cambie de forma velada. La tensión va aumentando.
  • La odisea: un error, en apariencia sin importancia, provoca una fuerte discusión. Rompen. Después de un par de capítulos hechos polvo, va al bar donde trabaja su amigo el camarero. Este le escucha, y le ayuda a llegar a la conclusión de que ha sido un poco imbécil y debe aceptar a la otra persona tal y como es.
  • La recompensa: pese a haber aprendido la lección, aún hay otro problema. El protagonista vio a su pareja con el rival en ese mismo bar hace unos días. Cuando se lo diga al camarero, este le confirmará que era una comida de trabajo.

Al igual que la séptima etapa, la Recompensa es un buen momento para introducir una escena donde los personajes descansan o recuperan fuerzas para el último trecho de viaje.

¿Cómo se ha obtenido la recompensa?

Aunque parezca que no, esto es importante. Si la recompensa se limita a que el Héroe ha aprendido de sus errores, alcanzado una versión más plena de sí mismo y ahora ve las cosas de forma diferente, no hay que prestarle gran atención a este apartado.

Sin embargo, existe la posibilidad de que la recompensa sea material. Y, de serlo, ¿cómo la ha obtenido? Si ha sido mediante el engaño o mediante el uso de la fuerza, es posible que, llegado el momento, la persona a la que le fue sustraido decida recuperarlo. Y a las malas. A ver, estará enfadado de que le roben, ¿no?

Un dragón al que se la ha robado su tesoro, por ejemplo, podría atacar la aldea natal del Héroe para recuperarla. Del mismo modo, Gollum vuelve para dar por saco una última vez en el Monte del Destino porque, desde su punto de vista, «el anillo le pertenece».

Aunque el villano haya sido derrotado en esta etapa, puede aparecer de nuevo en el climax de la historia para intentar derrotar al Héroe. En una historia de detectives la odisea puede terminar con una escena en la que el protagonista atrapa al asesino con la ayuda de la policía.

Pero, ¿y si escapa del furgón policial de camino a prisión? Esto podría propiciar una venganza personal, donde el asesino intenta matar al Héroe una última vez.

Décima etapa: El camino de regreso

Llegados a este punto, el Héroe ya tiene lo que venía a buscar, y debe decidir si inicia el camino de vuelta a casa o a su rutina, si se queda en el mundo especial, o si le ha gustado esto de la incertidumbre y quiere vivir una nueva aventura con todos los riesgos que esta conlleva.

En caso de que el villano de la historia todavía tenga ganas de dar guerra, esta etapa puede utilizarse para generar tensión y encauzar la historia en dirección al clímax o segundo punto de giro. Puedes hacer que el Héroe baje la guardia, plantar la duda en el lector haciéndole creer que está volviendo a las viejas costumbres y separarle de los aliados que ha hecho a lo largo del camino, entre otras muchas cosas.

Si no quieres bajar el ritmo de la historia, otra posibilidad es que esta etapa consista en una persecución. Si el villano ha conseguido escapar, el Héroe y sus aliados podrían perseguirle para frustrar sus planes de manera definitiva.

Undécima etapa: La resurrección

Como ya adelanté en la octava etapa, esta es la prueba final a la que se somete el Héroe, que la obliga a demostrar que el cambio que experimentó durante la Odisea es algo permanente y que ha interiorizado todo lo aprendido durante su estancia en el mundo especial.

Si tu obra tiene un villano o un rival al que el Héroe debe derrotar, y consiguió escapar la última vez, este es el momento de que gane de forma definitiva.

También es el último momento en el que la aventura puede fracasar. Debido a que este es el momento de máxima tensión de la historia, donde el protagonista se lo está jugando todo, tanto el fracaso como el éxito son permanentes. Un detective que juró hacer las cosas de forma diferente y colaborar con la policía en lugar de tomarse la justicia por su mano, podría acabar encarcelado si cede a la tentación de matar al asesino que ha vuelto para vengarse por frustrar sus planes.

Una idea bastante recurrente en esta etapa, es la necesidad de realizar algún tipo de sacrificio a cambio de poder superar esta etapa. En la Historia Interminable, por ejemplo, Bastian debe renunciar a su último recuerdo, su nombre, para poder abandonar Fantasía y regresar a casa. El Héroe puede verse obligado a sacrificar algún objeto, los poderes que recibieron en el mundo especial, a un ser querido, o incluso su propia vida.

En los videojuegos de la saga de Uncharted, por ejemplo, Nathan Drake suele verse obligado, al final de la aventura, a sacrificar el tesoro que ha estado buscando para proteger a uno de sus seres queridos.

La duodécima etapa: El retorno con el elixir

Después de que el personaje haya demostrado (o no) que está a la altura de las circunstancias, llega el momento de cerrar tu historia. El retorno con el elixir tiene ciertas similitudes con la novena etapa del Viaje del Héroe, la recompensa. El personaje ha vuelto al mundo ordinario, dispuesto a compartir lo que ha aprendido u obtenido durante el viaje. Esta voluntad de ayudar a otros es, más que ninguna otra cosa, lo que cimenta su posición de Héroe en muchos cuentos y mitos antiguos.

Esta etapa constituye la mayor parte del desenlace. Una analogía que Vogler utiliza en El viaje del escritor y que me parece muy acertada, es que el nudo es el momento de la novela en el que las tramas y conflictos de los distintos personajes se enredan y entrelazan, hasta ser desatadas en el tercer acto. 

Lo que quiere decir con estas palabras, es que el desenlace es el momento de asegurarse de que no solo la trama principal, sino también las secundarias, han quedado resueltas. A veces, tus lectores pueden sentirse atrapados por las desventuras de un personaje secundario y sentirse decepcionados o indignados si no le das el cierre apropiado. Eso no significa que no puedan quedar misterios por resolver al final de tu novela, ni mucho menos. Introducir un final abierto, es una opción perfectamente válida.

Del mismo modo que muchas historias tienen un prólogo, no es extraño que otras incluyan un epílogo. Aquí, lo más habitual es dar un salto temporal de varios meses o años, según lo que creas necesario, con el objetivo de mostrar los efectos que la aventura ha tenido en los personajes que siguieron su llamada.

En aquellas historias que tengan un final más trágico o agridulce, además, puede ser un buen momento para hacer que tu personaje reflexione sobre los errores que ha cometido y, de algún modo, dejar una pequeña moraleja al lector que ha leído tu historia. Incorpórala de forma sutil, eso sí. Hoy en día, las moralejas del cuento tradicional pueden resultar condescendientes y disgustar a tu público.

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