Sobre la necesidad de corrección de un manuscrito

Esta entrada es un poco diferente de lo que estoy acostumbrado a subir a Cómo escribir juvenil. Principalmente porque trata sobre algo de lo que yo sé bastante poco: la figura del corrector profesional y cómo realiza la corrección de un manuscrito.

Me atrevería a decir que es el profesional más importante al que puedes recurrir si vas a autopublicar.

Porque puedes aprender a maquetar. Incluso, podrías aprender a hacerte tu propias portadas. Pero, ¿ver tu propio texto con objetividad y distinguir qué cosas son “tu estilo” y cuáles son comas mal puestas?

Eso es imposible.

Así que, dado mi desconocimiento sobre esta profesión, esta vez los honores los va a hacer Ana: lectora, correctora profesional y autora de la web y el blog de Letrana.

Ana nació en Estepona (Málaga, España), estudió Historia del Arte. Además de leer y trabajar como correctora (que me ha confesado que le encanta), le gusta el cine, las series y los videojuegos; también perder la noción del tiempo en Youtube. Porque, ¿a quién no le pasa?

Os dejo con ella.

La corrección de un manuscrito no es una tarea sencilla, ¿o sí?

Quizás la respuesta sea simplemente: depende. Depende de lo que entendamos por «corregir».

Según el DRAE significa: enmendar lo errado. Pero entonces, ¿solo bastaría con consultar en el diccionario para solventar los errores? No. El diccionario solo ofrece las respuestas a las dudas de orden ortográfico pero, en un texto los errores ortográficos son los más fáciles de solucionar. Existen incluso programas informáticos que nos ayudan a hacerlo; sin contar, por supuesto, con la propia herramienta de corrección automática incluida en el editor de textos.

Si quieres saber qué pasa con tu manuscrito cuando lo dejas en manos de un corrector, te explicaré cómo lo hago en Letrana.

Fases de la corrección de un manuscrito

Para corregir un manuscrito es necesario ser metódico: concéntrate en el tipo de errores que quieres solucionar y no vayas corrigiendo línea por línea.

Cuando un corrector recibe un manuscrito, lo primero que debería hacer es una lectura previa, sin cambiar nada. En ella debe poner especial atención a la voz del autor: cómo usa algunos sintagmas, anglicismos, el uso de las mayúsculas en determinadas palabras, expresiones que se repitan como recurso estilístico, etc.

Una vez leído el documento, se procede a la primera corrección. Tanto en la lectura como en esta corrección, el corrector debe tomar una serie de notas que, dependiendo del tipo de corrección, se centran en unas cosas o en otras. No es necesario mostrar al cliente estas notas del corrector, pero si las pide, debe tenerlas. En ellas se apuntan todas las decisiones que se han tomado y se citan las fuentes de autoridad en las que el profesional se ha basado para la corrección del manuscrito, entre otras cosas.

Por último, se aplican los cambios necesarios tras esta primera fase; y se procede a una segunda vuelta para comprobar que los cambios estén bien aplicados en su contexto.

Manuales y diccionarios para la corrección de un manuscrito

Los principales fuentes son: el Diccionario de la Real Academia Española (y los demás que puedes consultar en su página web, como el Diccionario panhispánico de dudas), el OOTEA 3 (Ortografía y ortotipografía del español actual) y el MELE 5 (Manual de estilo de la lengua española) ambos de José Martínez de Sousa. También otro recurso online que os recomiendo es el Diccionario de español urgente de la Fundéu.

Un ejemplo práctico

Para que entiendas el manejo de estas fuentes, imagina que estás corrigiendo un manuscrito en el que aparece el sintagma «pan bimbo». Te pongo el contexto: Juan desayuna todos los días una rebanada de pan bimbo. Y ahora te pregunto, ¿ves algo incorrecto en la frase? Independientemente de tu respuesta, un corrector profesional debería, al menos, pararse a reflexionar. El corrector no debe dar su veredicto hasta que esté seguro de tener una respuesta de autoridad que lo respalde, es decir, debe investigar los fundamentos de su respuesta.

Te diré lo que hago yo. Primero voy al diccionario de la RAE y busco la palabra «bimbo»: no está. Entonces pienso que habrá que ponerla en cursiva porque así es como se escriben las palabras que no vienen en el diccionario, pero no me detengo aquí, sino que me pregunto a qué se refiere el autor con pan «bimbo»: ¿es el nombre de la marca registrada del pan o lo llama así porque se parece en su forma, textura, etc., pero es de otra marca? Si buscas en el OOTEA 3 encontrarás la respuesta: si la palabra es el nombre de la marca registrada, debe escribirse con mayúscula inicial; si se parece al pan bimbo pero es de diferente marca, entonces se escribe en minúscula. En ninguno de los dos casos el término debe aparecer en cursiva, ya que el nombre de las corporaciones siempre se escribe en redonda.

Muy bien, entonces ¿qué está desayunando Juan: Bimbo o bimbo? La respuesta la tiene el autor de la obra.

Puede que así escrito parezca sencillo, pero ¿estás seguro de que no cometerás un error en trescientas o mil páginas? Yo no, la verdad. Somos humanos y todos cometemos errores, por eso lo ideal es que la obra pase por diferentes manos.

Tipos de corrección

Imagina ahora que te llega un manuscrito que no ha pasado por ningún corrector. Seguro que el texto ha sido escrito por un artista que ha puesto todo su amor y su perseverancia en terminar su obra; por eso te digo: «Escritor, no temas. El corrector es tu amigo».

Desea que cuando otros lean tu libro, su trabajo como corrector pase desapercibido en pro de la continuidad de la historia que se narra. El corrector quiere que quien lea ese manuscrito después de su intervención no advierta nada fuera de lo normal que lo saque de la historia. Así que cuanto mejor hace su labor, más se facilita al lector la inmersión lectora.

Entre los escritores noveles, el mundo de la corrección es un tanto desconocido porque quizás no hayan publicado o porque hayan autopublicado sin pasar por chapa y pintura. Pero lo que me interesa es que estas jóvenes promesas crecerían mucho más como escritores si invirtiesen en este servicio. Al menos en Letrana, me preocupo de «enmendar errores» pero también me gusta explicar el porqué de estos cambios y, por supuesto, hablar con el autor para que el resultado sea lo más satisfactorio posible para ambas partes.

Corrección de estilo

Antes de especializarme en mi profesión, también pensaba que la corrección ortotipográfica corrige la ortografía. Este equívoco es común porque ambas palabras comparten el mismo prefijo; pero no es así, lo que se entiende, a grandes rasgos, por corrección de estilo es la que atiende a estos aspectos. Sí. Una de las partes de una corrección de estilo es enmendar los errores ortográficos y de puntualización que hay en un manuscrito. Además de:

  • La recomendación de palabras más apropiadas para elevar la riqueza léxica.
  • El uso de las preposiciones: no es lo mismo «dar luz» que «dar a luz».
  • La correcta conjugación de los tiempos verbales: no se dice «Habría cogido el paraguas, si habría sabido que iba a llover», sino «Habría cogido el paraguas, si hubiese sabido que iba a llover».
  • La utilización correcta y buen uso de los conectores. No se dice «Luego de que la golpeó», sino «Después de golpearla» o «Tras golpearla».
  • La concordancia de los verbos en género y número. No se dice «La mayoría de las personas usan mascarilla», sino «La mayoría de las personas usa mascarilla» porque en ambas frases el sujeto es «la mayoría» (nombre femenino, singular) y por tanto el verbo tiene que concordar en género y número.

Corección ortotipográfica

La corrección ortotipográfica solo se lleva a cabo cuando se ha dado por finalizada la corrección de estilo.

En ella el corrector se centra en averiguar qué palabras deben escribirse con mayúscula o minúscula inicial, cuáles deben ir en cursiva negrita o redonda; cómo se escriben los títulos de libros, películas, videojuegos; o cómo se escriben los números, las fechas, las horas, las abreviaturas; vela por el correcto uso de las comillas, los signos y los símbolos… entre otras cosas.

Como habéis podido comprobar, al menos eso era mi intención, la corrección de un manuscrito es necesaria, a pesar de que el escritor revise el texto antes de su publicación que, no obstante, se agradece. Una buena corrección siempre va a revertir favorablemente en el autor, en el lector y en el corrector.

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