Cómo escoger un buen título para tu libro

El título perfecto no existe. Y si existiera, dudo que merezca la pena el esfuerzo mental necesario para encontrarlo.

Con esto no quiero decir que no sea importante. Ni mucho menos. Dar una buena primera impresión es vital, en la vida y la literatura.

El título de tu libro suele ocupar un lugar privilegiado en la portada. Por lo que si esta es buena y el título despierta la curiosidad del lector, te resultará mucho más fácil ganarse su atención.

Y eso, con la competencia que hay hoy en día, no es fácil.

Si quieres saber cómo crear una buena portada, te recomiendo que veas este vídeo.

De ahí fue de dónde salió la idea para crear esta entrada, en la que voy a desglosar los tipos de títulos más comunes que se pueden ver en los libros.

Lo más importante en un título es que sea capaz de llamar la atención del lector.

De inspirarle curiosidad.

Y, a ser posible, de darle una primera idea sobre cuál es el tema o género del libro.

Hay generos, como es el caso de la fantasía, en los que esto es fácil. Si lees la palabra «Crónicas», la asocias rápidamente con este género.

También si lees otras palabras como cantar, leyenda, misterio o memorias.

Estas palabras, no obstante, nunca deberían ser el elemento clave del título, aquel en el que quieres que se fije tu lector. Su uso es demasiado extendido para que llamen la atención de un posible lector.

Un elemento que sí puede utilizarse para generar esta curiosidad, es usar el contraste. O generar extrañeza en el lector. O ambas. La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón es, desde mi punto de vista, un buen ejemplo de esto último. También lo es El fin de la eternidad, de Isaac Asimov.

Mi última recomendación, en general es que procures que tus nombre no sean muy largos.

En primer lugar, porque cuanto más largo sea el nombre más espacio va a ocupar en la portada o menor va a ser su tamaño.

En segundo lugar, porque habitualmente los nombres cortos son más sencillos de recordar. Existen excepciones, claro, como la saga de Una serie de catastróficas desdichas.

Descarga mi planificador de novelas, y otros recursos para ayudarte a planificar tu próxima obra

Títulos, subtítulos y antetítulos

Una herramienta muy habitual, sobre todo en las sagas literarias, es el uso de títulos, antetítulos y subtítulos, aunque también existen libros independientes que utilizan esta herramienta para resaltar alguna característica del libro o su protagonista.

Este es el caso del libro Savage, publicado recientemente por mi amigo Héctor, y que lleva de subtítulo «un superhéroe muy animal».

Otra estrategia bastante habitual, es utilizar como título el nombre del protagonista. Esto sucede, por ejemplo, en las sagas de Artemis Fowl, Percy Jackson y, por supuesto, también en Harry Potter, que suelen ir seguidos de algún tipo de subtítulo que distingue un libro de los demás.

Si decides apostar por este tipo de título tu protagonista te recomendaría que el nombre llamase la atención.

Respecto al antetítulo, hay varias opciones. En los libros de Los juegos del hambre, por ejemplo, vemos que muchas ediciones de En llamas y Sinsajo incluyen como antetítulo «la segunda o tercera parte de Los juegos del hambre».

Pero también es bastante habitual, no obstante, incluir un antetítulo que sirve de paraguas a todos los libros de una saga. Es el caso de Las crónicas de Narnia, La materia oscura o la trilogía The Century de Ken Follet.

Exotiza el título de tu libro

En las sagas de fantasía es bastante habitual que en alguna parte del título aparezca una referencia al nombre del mundo donde tiene lugar la historia. Vemos Las crónicas de Narnia, Memorias de Idhun, Leyendas de los Otori, Un puente hacia Terabithia o la serie Shannara.

Obviamente este no es el único género al que puedes aplicar este principio. También puede utilizarse en libros de ciencia ficción e incluso en historias que estén ambientadas en tierras lejanas.

Dentro de este último ejemplo, entraría la novela história Shogun de James Clavell, así como Tokio Blues de Haruki Murakami.

Utilizar referencias a otros países, ciudades y culturas puede llamar la atención de aquellos que tienen interés por temas específicos. Incluso si la ambientación es ficticia.

Por ejemplo, cuando tenía 16 años y era un obsesionado del manga y el anime, el título de Leyendas de los Otori me llamó la atención. ¿Por qué? Pues porque sonaba japonés.  Y no iba desencaminado, dado que está ambientada en una versión ficticia con muchas similitudes al Japón feudal.

No sobrecargues el título de tu novela

Incluir este tipo de elementos está bien. Es importante llamar la atención a tu lector. Pero si incluyes demasiados términos exóticos puedes conseguir el efecto contrario.

Cuando destacas un elemento, este se lleva toda la atención. Cuando destacas dos, esta atención se reparte. Y si destacas media docena, lo único que vas a conseguir es que no destaque ninguno.

Palabras raras, sí. Pero con moderación.

Esto es especialmente importante, si utilizas nombres fantásticos. Si titulases tu novela, no sé, Entre Tokyo y Estambul, tampoco habría muchos problemas. Son dos grandes ciudades y son bastantes conocidas.

Pero si, en cambio, escogieses los nombres de dos países de tu ambientación fantástica, a tu lector le va a costar mucho más acordarse.

¿Te ha gustado esta entrada? Compártela en tus redes sociales
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on tumblr
Share on email

guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Commentarios
Inline Feedbacks
View all comments
Mostrar botones
Ocultar botones