Quién soy yo y qué puedo hacer por ti

Mi nombre es Raúl Alcantarilla

y soy un escritor que no cree en la suerte

Lo más seguro es que no hayas oído hablar de mí. Esto es normal. Al fin y al cabo, no soy uno de esos autores milagro, que escribieron su libro en el viaje en tren al trabajo y ahora tienen un tren para ellos solos. A ti eso, no obstante, debería darte igual.

No digo que no debas fiarte de estos autores, ni que sean malos, ni unos cantamañanas. Pero si la suerte es uno de los factores más importantes de su éxito.

¿Cómo vas a aprender a replicarlo?

No existe una fórmula para el éxito, pero sí una lista de cosas que no debería haber hecho

Cómo escribir juvenil nace, precisamente, de esta idea. Mi objetivo principal es coger todos mis errores y airearlos al mundo, con el objetivo de que la gente que me lea no sea tan pardilla como lo fui yo cuando empecé a escribir a los once años.

O como cuando, a los dieciséis, envié a uno de los concursos literarios más importantes de habla hispana una novela que había escrito en cuatro días.

Sin planificación.

Sin realizar siquiera una lectura para buscar errores.

En aquel momento pensaba que lo importante era la historia, y que todo lo demás era secundario si conseguía “enamorar” al jurado.

¿Recuerdas que te he dicho que no soy un autor milagro?

Ahora todo empieza a cobrar sentido.

El síndrome de la novela interminable, o cómo lo perfecto es el enemigo de lo bueno

Después de que algún empleado de SM mandase quemar mis tres manuscritos escritos en Times New Roman 12, a doble espacio, en los que había desperdiciado mi paga de semana y media, me pasó algo que me cambió la vida.

Decidí que quería escribir una novela seria. De estas con varios puntos de vista, saltos temporales hacia atrás y hacia delante, politiqueo y protagonistas de cuarenta años con caras tristes y pasados más tristes todavía.

El motivo, principalmente, era impresionar a una chica.

Así que me puse manos a la obra y empecé a esbozar la línea temporal. Si aquella primera novela estaba escrita de cualquier manera, esta segunda, que llamé Proyecto XVIII (fíjate si era secreta que no tenía ni nombre) debía ser perfecta.

Mi obra maestra.

El mejor invento desde los botellines de cerveza con abrefácil.

El problema es que la perfección es el enemigo de lo bueno y que esa obsesión se convirtió en en mi talón de Aquiles. Mira. Por cada día que dedicaba a escribir, pasaba dos revisando lo que había escrito, un cuarto reestructurando la historia que tenía planeada, y uno más ajustando lo que ya había escrito para esos cambios.

¿El resultado? Después de dieciocho meses de trabajo, apenas había escrito la tercera parte de la novela. Al poco descubrí que había otras personas con ese mismo problema, y tomé la decisión de abandonar ese proyecto por completo y centrarme en algo mucho más importante:

Formarme.

Porqué es necesario formarse como escritor

Es posible que pienses que eso de formarse como escritor no vale para nada. No te culpo. Yo también lo he hecho durante mucho tiempo. Creía que la literatura era algo que había que aprender por instinto y, sobre todo, leyendo muchos libros.

Lo primero, desde mi punto de vista, era un error.

Lo segundo no iba tan desencaminado, pero me faltaba una pieza vital de ese puzle.

Para aprender a escribir buena literatura, hace falta leer muchos BUENOS libros. Te lo pongo en mayúsculas y en negrita, porque no te imaginas lo importante que es esto.

Mira. Cuando tenía dieciséis años, mi mayor problema (a parte de creer que decir que era escritor me iba a ayudar a ligar) era que carecía de un buen criterio. Leía muchas cosas, veía muchas películas y series y jugaba a muchos videojuegos. Estaba constantemente expuesto a historias y, sin embargo, me costaba distinguir lo excelente de lo bueno y lo bueno de lo mediocre.

Tampoco es que eso sea una catástrofe. Es algo que nos pasa a todos cuando empezamos.

El problema es la forma en la que decidimos enfrentar a esta situación.

Al decidir ser 100% autodidacta, cometí muchos errores, saqué de ellos valiosas lecciones y fui avanzando y mejorando. Poco a poco, eso sí. Cogí el camino más largo.

Cuando decidí formarme, no obstante, empecé a absorber los conocimientos de otras personas. De mis compañeros, de mi profesor, de los autores que me recomendaban, y de los manuales que empecé a comprar para ampliar mis conocimientos.

¿Y sabes qué pasó? Que aprendí mucho más rápido.

La experiencia es la mejor forma de aprender. Sí. Pero si te limitas a utilizar la tuya propia, vas a aprender bastante despacio. Por este motivo es tan importante combinarla con la experiencia de aquellos a tu alrededor.

Con la de tus compañeros.

Con la de tus maestros.

Y con la mía, si te interesa.

Recursos muggle para que prepares tu próxima historia

Nada de lo que vaya a ofrecerte por suscribirte a mi lista de correo va a ser la solución mágica para convertirte en un escritor de éxito. Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta de que no creo en esas cosas.

Lo que sí puedo hacer, no obstante, es darte una serie de recursos básicos, para que puedas empezar a escribir tu próxima historia con buen pie. Esos recursos son:

7 cosas sobre mí, por si no hay tenido suficiente

Mostrar botones
Ocultar botones