Cómo crear un narrador sospechoso o poco fiable

A lo largo de la película de Joker, parece que a su protagonista, Arthur Fleck, todo en la vida le va mal. Bueno, no todo, porque al menos ha encontrado un alma amable y comprensiva y que le apoya en la figura de Sophie.

De la que está perdidamente enamorado. Y ella de él. Así lo prueba que le hagan gracia sus chistes.

¿O no?

Cuando Sophie entra a casa después de trabajar y se encuentra a Arthur sentado en su sofá, su expresión no es la de una mujer que se encuentra con su pareja.

Hay miedo. Rechazo. Pero, ¿por qué? ¿Es que no estaban juntos?

Pues parece ser que no. Que todo era una alucinación de Arthur, y que la relación entre ambos personajes no existía solamente para volver la película más comercial.

Os presento al narrador sospechoso.

Cómo crear un narrador sospechoso

El narrador sospechoso es un recurso habitual en el cine, la televisión y la literatura, aunque también ha aparecido en otros medios. Joker, de la que he hablado en la introducción, es el ejemplo más reciente, pero también existen otros como El club de la lucha (basado en una novela del mismo nombre), El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón, o Tokyo Ghoul, el manga de Sui Ishida.

La característica principal de este tipo de narrador, que en la literatura suele aparecer en primera persona, es que engaña al lector. Le hace creer que ciertos acontecimientos son reales, cuando en realidad distan de serlo, por diversos motivos: tal vez sean fruto del trama o una enfermedad mental.

O tal vez sea porque el protagonista es un fantoche, fantasma y fanfarrón de cuidado, de estos que no dicen dos palabras si no es para explicarte lo maravillosos que son.

La mayoría de los escritores te dirán, que engañar al lector no es algo bueno. Esto se debe a la existencia de una especie de pacto entre un escritor y un lector. Ellos te dan el beneficio de la duda y esperan, a cambio, que tú no les engañes.

En principio. Existen géneros, como el misterio o el policiaco, que basan su historia en engañar y distraer al lector. La clave en estas historias es que el escritor es, como dije antes, un mentiroso mediocre. Engaña, sí, pero deja un rastro de migas de pan que lleva a la verdad.

El narrador sospechoso funciona de forma similar.

Los tipos de narrador sospechoso

Como ya ha explicado anteriormente, existen varios tipos de narrador sospechoso. Si estás escribiendo una novela o un relato y quieres utilizar este tipo de narración, te recomiendo la primera persona.

¿Es necesario? No. Pero reduce el riesgo de que enfades al lector.

En el momento en el que decides utilizar la primera persona, tu lector sobreentiende que el que le está hablando es un personaje concreto. Con sus defectos, sus miedos y sus traumas. Esto da más margen al escritor para mentir, independientemente de qué motive a tu protagonista para hacerlo. A rasgos generales, podemos distinguir entre dos tipos de narradores sospechosos: aquellos que te engañan voluntariamente, y aquellos que no. Esta división, no obstante, no es necesariamente una línea roja.

Puede haber casos, como el de las personas con el trastorno de ensoñación excesiva, que son consciente de que lo que están imaginando no es real, pero que, en cambio crean esta ficcion en su cabeza de forma casi instintiva. Puedes ver a qué me refiero con más claridad viendo este trailer de La vida secreta de Walter Mitty.

Tal y cómo explican en el blog de Literup, la escaleta es muy útil para este tipo de historias. Lo ideal sería crear dos: una con lo que haces creer a tu lector que sucede, y otra con lo que pasa realmente. Para aprender más haz clic aquí.

Narradores sospechosos que te mienten voluntariamente

Como ya he dicho antes, considero que esta división no es firme, si bien puede volver más cómoda la lectura de esta entrada. Tampoco tengo intención de crear una lista cerrada, solo de dar una serie de ideas que puedas utilizar.

En el enlace de wikipedia del narrador sospechoso, así como en algunos otros contenidos, mencionan las tres siguientes categorías:

  • El pícaro: engaña por fanfarronería, busca dar una imagen de sí mismo mejor que la real.
  • El mentiroso: busca ocultar quién es y las partes de su historia o su personalidad más desagradables.
  • El payaso: busca el entrentenimiento, exagerando la realidad con fines cómicos.

A grandes rasgos lo que caracteriza a este tipo de narradores sospechosos, es que sacan algún beneficio de la mentira.

A medio camino entre el payaso y el pícaro, podríamos encontrar la imagen del bardo presente en mucha literatura fantástica y medieval. Personajes viajeros, con mucha labia y que a menudo se dedican a actividades de legalidad dudosa.

Si tu novela tiene un bardo, y hay algún capítulo en el que narra lo que le sucedió mientras estaba ausente, podrías utilizar el narrador sospechoso. De este modo, el personaje en cuestión embellecería la historia, dándole más emoción e intriga de la que tuvo realmente.

También podría entrar en esta categoría, un personaje con rasgos psicopáticos. A menudo estos personajes no sienten remordimientos y tienen dificultades para establecer vínculos emocionales profundos con otros personas.

Es habitual que utilicen la mentira como herramienta para obtener sus propios fines y que la utilicen para integrarse mejor en la sociedad. Un personaje de este tipo podría utilizarse, por ejemplo, en una historia policíaca. Podría tener el papel de testigo, colaborador, sospechoso, o una combinación de las tres.

Narradores sospechosos que mienten involuntariamente

Del mismo modo que en el apartado anterior he mencionado que les caracteriza el hecho de que la mentira les reporte algún beneficio, este apartado agruparía, en su mayoría, a aquellos que no obtienen ninguno. O a los que, incluso, la mentira les perjudica.

Wikipedia, así como el blog de Literup los divide en dos grandes grupos:

  • Los locos: personas que han sufrido algún tipo de trauma o tienen alguna enfermedad mental.
  • Los ingenuos: cuya perspectiva es muy limitada como para entender qué han visto

Algunos ejemplos de situaciones donde podría utilizarse (o se utiliza) un narrador sospechoso de la primera categoría serían los siguientes:

  • En Tokyo Ghoul, Sui Ishida se vale del narrador sospechoso al narrar el pasado de su protagonista. Kaneki es huérfano, pasó buena parte de su vida con sus tíos y estos le trataron de forma muy desagradable. Durante buena parte de la historia, dice que su madre era demasiado buena persona y que le trataba mejor, pero más adelante se descubre que le pegaba.
  • En Joker (2019), el protagonista tiene alucinaciones que le hacen creer que su vecina Sophie y él están juntos.
  •  En El juego del ángel, vemos un componente sobrenatural mucho mayor que en el resto de libros de la misma saga. Al principio de la obra le diagnostican a su protagonista, David Martín, un tumor cerebral. Y, al poco tiempo, aparece un editor misterioso que quiere contratarle para que escriba el libro sagrado de una religión que desea fundar. A lo largo de los libros siguientes, se plantea la posibilidad, sin esclarecerla nunca del todo, de que esta historia no sea real, sino un trastorno a causa de su enfermedad.

Personajes que ven alterada su percepción por alucinógenos o estupefacientes

A los dos tipos de narradores que ya he mencionado me gustaría añadir aquellos que ven alterada su percepción de la realidad de forma temporal. Agruparía aquellas personas que han consumido drogas, pero también otros. Por ejemplo, muchos pueblos antiguos creían que ciertas plantas con propiedades alucinógenas permitían tener visiones del futuro o permitían a sus habitantes cruzar de forma temporal la frontera que une el reino de los vivos y el de los muertos.

Puede verse un ejemplo de cómo utilizar el narrador sospechoso en caso de consumo de drogas, en esta escena de El lobo de Wall Street y su segunda parte. Aquí hay dos elementos donde apreciamos el narrador sospechoso.

  • Las escaleras tienen seis peldaños, pero cuando las vemos desde el punto de vista del protagonista, son mucho más largas.
  • El protagonista afirma que su coche llega a casa sin ningún rasguño. Al día siguiente, se ve el coche destrozado.

El Espantapájaros, un villano de Batman, utiliza un gas alucionógeno como arma. Este hace que quien los respira vea sus mayores miedos como algo real, por lo que podría aplicarse este tipo de narrador a una secuencia con este personaje de la siguiente manera:

El personaje crea una versión de su toxina que funciona con efecto retardado, por lo que en un principio, parece que el personaje al que ha contagiado es inmune, o que la sustancia ha salido defectuosa. Poco a poco, sin embargo, podrían ir introduciéndose elementos relacionados con sus miedos. Al principio, podría ser algo sencillo: un robo mientras estaba fuera, una discusión con un ser querido… pero poco a poco la situación se iría volviendo más absurda y caótica, hasta que quede claro que está teniendo alucinaciones.

La pregunta, no obstante, sería, ¿qué ha sido real, y qué no? Y, ¿a partir de cuándo empezó a surtir efecto la toxina? 

Engaña, pero no traiciones: por qué debes dar al lector la oportunidad de que te descubra

Habrá quien te diga que un escritor no debe engañar a su lector. Que no les gusta. Que lo único que vas a conseguir es enfadarles y que dejen de leerte.

Y eso es verdad, hasta cierto punto. Por eso digo que un escritor puede mentir, pero debe ser un mentiroso mediocre.

Lo bastante bueno como para hilar una historia y desviar y dirigir la atención del lector lejos de la verdad.

Pero no lo bastante como para que esa historia no tenga ninguna grieta.

Por este motivo, es importante dejar a lo largo de la historia suficiente información como para que un lector atento pueda descubrir la verdad por sí mismo antes de que tu se la reveles. A nadie le gusta que le mientan y, sin embargo, nos encanta adivinar la solución de un buen enigma.

Cómo indicar a tu lector que le estás engañando

Ahora que sabes porqué es tan importante dar la oportunidad a tus lectores de que descubran lo que estás haciendo, llega la hora de aprender el cómo. A continuación, pongo a tus disposición algunas herramientas que puedes utilizar para dar indicios de la naturaleza del narrador:

Establece unas normas en el universo de tu historia, y haz que en ocasiones el narrador sospechoso diga cosas que las contradigan, al menos parcialmente.

Juega con el contraste, entre cómo es un personaje y cómo actúa en el momento en los que te está engañando. En Joker, por ejemplo, se nos presenta a su protagonista como socialmente inepto, una persona incapaz de relacionarse de entablar una conversación con Sophie. Por lo tanto, que vaya a su casa en un arrebato de pasión, se acueste con ella y acto seguido empiecen a salir puede resultar desconcertante.

Al crear varias situaciones de este tipo, puedes generar en el lector cierto desconcierto, y le das la oportunidad de descubrir qué está pasando.

También puedes crear cierta disonancia entre lo que describe el narrador, y lo que cuentan otros personajes. De este modo, puedes construir poco a poco la historia real del personaje que hace de narrador y ver más allá de la versión que en principio describe el narrador.

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